jueves, 11 de septiembre de 2014

"La flexibilidad en la antigua Roma"

Entrevista a Gabriel Castelló.

Por Carmen Nikol.


Gabriel Castelló es un novelista especializado en la ficción histórica recreada en la antigua Roma. Suyas son las únicas tres novelas escritas hasta la fecha que abordan el pasado romano de Valencia y su entorno: Valentia, Devotio y Princeps; las tres ambientadas en los turbulentos años que convirtieron la república en el principado de Agusto. Actualmente, se halla presentando activamente su ensayo Archienemigos de Roma en el cual aborda los principales hombres y mujeres que desafiaron el poder de Roma. Puedes encontrarlos todos en tu librería amiga. 






















¿Gabriel, en qué eran flexibles los romanos?

En aceptar nuevas religiones en su panteón, añadir a todos los cultos de sus vasallos como propios y tolerarlos. Hasta que llegó uno monoteista que no aceptaba compartir con nadie la divinidad de su fundador. También eran flexibles en todo lo concerniente a razas, etnias o estirpe. Daba igual que fueses rubio, pelirrojo, de piel oscura o clara, lo importante es que fueses libre y tuvieses suficientes sestercios para vivir bien. La corrupción era un modo de vida: terrible herencia que nos dejaron.


¿En qué se caracterizaban por no ser flexibles? ¿Y por qué crees que lo instauraron así?

Todo lo relacionado con el Cursus Honorum ("la carrera del honor": dícese de la carrera política y militar de todo hombre que quisiese tener un nombre en la antigua Roma) era poco flexible. Edades mínimas para cada cargo, ley que solo se saltaban (de cuando en cuando) por algún caso de urgencia o presión política, etc. La gloria y el triunfo eran el objetivo de todo magistrado que tuviese cargo público. Desfilar por las calles de Roma mostrando botín y cautivos de cualquier nación bárbara era el máximo honor que deseaba un aristócrata u homo novus romano...

Otra conducta inflexible era la moralidad. En lo concerniente a la sexualidad, el pater familias podía disponer a su antojo de su esposa y/o criados/as para satisfacer sus deseos; ahora sí, siendo siempre el sujeto activo en la relación y evitando a toda costa el sexo oral. Era esta opción impropia de un ciudadano digno, incluso con su propia cónyugue. El ser acusado de mantener sexo como sujeto pasivo era motivo de escarnio y deshonor (que era uno de los argumentos que esgrimían los adversarios de César, fomentando los rumores sobre las apetencias del futuro dictador en cuanto a dar o recibir con el mismo agrado).

Los romanos legislaban, legislaban y legislaban... Pero contralegislaban a su interés, haciendo un ejercicio de flexibilidad e inmovilidad muy curioso...

En cuanto a los roles sociales y familiares que has mencionado, los roles sexuales y los roles de poder ¿Qué crees que dejaron como legado en aquellas civilizaciones que conquistaron? Por otra parte, ¿Qué crees que perdieron de inmediato tras perder su imperio? ¿Por qué crees que tuvo que ser así?

El legado de Roma es inmenso (a parte de la corrupción mencionada anteriormente). Quizá mucho más notable en el lado Occidental (el nuestro) que en el Oriental, mucho más civilizado; cuando, en realidad, ellos llegaron tras la "helenización" post-Alejandro. 

Leyes, infraestructuras, idioma oficial, sistemas de medida, filosofía, agricultura... Roma supuso la primera globalización del mundo antiguo mediterráneo, donde se pagaba en la misma moneda y los mismos impuestos desde York a Damasco...

La caída de Roma no fue un hecho tajante: hoy hay Imperio, mañana no... Para un ciudadano del siglo V no hubo gran diferencia entre ser gobernado por Roma o por el godo de turno, pues el estado se había descompuesto por sus problemas internos desde un siglo antes...

El imperio se desmorona por causas muy similares a nuestra decadente sociedad occidental. La falta de fe del pueblo en quien les gobierna: corruptos y megalómanos, obras públicas insostenibles, polarización de la sociedad con ricos cada vez más ricos viviendo de una plebe arruinada por el colapso del comercio, guerras civiles entre candidatos a las migajas del poder y nuevas religiones que cuestionan el poder en la tierra en beneficio de un bienestar futuro y post-mortem en el cielo... La tormenta perfecta

El legado cultural es innegable (la gastronomía, la lengua, las tradiciones...). La pérdida de parte del mismo fue por propia dejadez del pueblo. Las razones: las continuas luchas internas, la corrupción como forma de vida y la entrada de nuevos cultos que promovían la pasividad ante las amenazas terrenales). 
 


 


















En el vocabulario actual, en sus usos vulgares y cultos, existen bastantes expresiones de origen romano. ¿Cuáles son las que se usan para expresar la flexibilidad, lo dúctil lo vibrante y/o lo infranqueable, inflexible, lo duro, lo implacable, lo cruel...? 

"Flexibilidad" es un vocablo de origen latino (flexibilitate) como sucede con el resto: ductilia para lo maleable, vividior para lo vibrante, invia para lo infranqueable, inflexibilem ya lo expresa por sí mismo, así como durus, siendo immitis una palabra que podría usarse para las dos últimas acepciones, aunque tionem quizá sea la más acertada para traducir implacable. Como verás, salvo algunos cambios propios de dos milenios de influencias varias, seguimos hablando latín…
 
En cuanto a expresiones sobre lo inflexible, te puedo decir varias: 
  • SI VIS PACEM PARA BELLVM: si quieres la paz, prepárate para la guerra (contundencia). 
  • RES, NON VERBA: hechos, no palabras (concrección y acción) 
  • EXCVSATIO NON PETITA, ACVSATIO MANIFESTA: excusas no pedidas, acusación manifiesta (sin titubeos). 
  • AQVILA NON CAPIT MVSCA: el águila no caza moscas (alguien grande no se entretiene en tonterías).
Y, en cuanto a lo flexible:
  • CARPE DIEM: disfruta el día.
  • AD AVGVSTA PER ANGVSTA: a grandes logros por caminos estrechos (adaptarse a las circunstancias para conseguir tu propósito).
  • DE GVSTIBVS ET COLORIBVS NON DISPVTANDVM: de gustos y colores no se debe discutir (la más flexible de todas).
  • FORTVNA AVDACES IVVAT: la fortuna sonríe a los audaces (si eres atrevido, conseguirás tus propósitos...). 

Y, por último, de haber sido tú un romano de la época de su imperio ¿Qué personaje o personajes te gustaría ser? ¿Cuáles te gustaría modificar, afectar? Y... ¿Cuáles te gustaría mantener en el presente?


Mi personaje favorito de la época es Quinto Sertorio, protagonista histórico de mi novela Valentía. Fue un tipo legendario, un héroe militar y un astuto gobernador que acabo devorado por sus propias fobias... Hoy nos haría falta algún Marco Aurelio o Juliano, hombres lúcidos en lo intelectual a los que no les temblaba la mano a la hora de conjurar los peligros que amenazaban el imperio.


La historia no se puede modificar, algo que algunos nacionalismos tratan de hacer a diario. Aquello fue como fue, con sus grandezas y horrores, y así ha de ser retratado.