domingo, 29 de noviembre de 2015

"La Flexibilidad con 'La Más Bonita'"

Entrevista a Óscar Lázaro.


Por Carmen Nikol.


Óscar Lázaro, empresario creativo, diseñador industrial de formación es un hombre emprendedor y proactivo con una gran visión de futuro. Actualmente es copropietario de La Más Bonita junto con su hermana Pilar (publicista) y es jefe de proyectos en El Ático Interiorismo, estudio creado en 2007.



Óscar, revisar tu trayectoria profesional es, realmente, pasearse por un mundo lleno de un magnífico estilo: los restaurantes “La más bonita” (LMBvlc -en La Patacona, Ruzafa y el Chiringuito), su revista anual correspondiente (#LMBmagazine), las decoraciones que llevas a cabo en “El Ático Interiorismo”... 


Es fácil suponer que dependes, en parte, de un trabajo en equipo. Por ello, te pregunto: ¿Cómo tomas las decisiones a la hora de delegar, a la hora de estirar tu brazo hacia otros comandos? 


El Ático Interiorismo

A pesar de que LMB surgió de las ideas y experiencias de sólo dos personas -mi hermana Pilar y yo-, la maquinaria de LMB funciona porque está formada por un equipo muy grande, al que se le suma el de El Ático Interiorismo. Si no, sería imposible dar un buen servicio a tanta gente y a la vez abarcar la cantidad de proyectos que llevamos a cabo.

Delegar cuando todo eso está bajo tu responsabilidad es necesario, pero muy difícil. Siempre piensas que delegar y dejar que algo escape de tu control significa que saldrá mal. Por eso la clave está en rodearte de gente en la que puedas confiar, tan implicada en la empresa como tú; y definir una cadena de mando para que todo el equipo tengan claras sus responsabilidades y, así, minimizar errores.

Teniendo en cuenta que hablamos de nuestro sino en la flexibilidad y de que la clave está en rodearte de gente en la que puedas confiar ¿conoces bien en qué eres flexible en estos términos? ¿O vas desarrollando tus criterios según vas delegando?


Como digo, para mí es difícil delegar. Me gusta estar al tanto de todo lo que sucede en LMB. Desde hace poco se está implantando en LMB un programa de organización, una estructura interna bien definida, para mejorar en términos de calidad y para que Pilar y yo podamos centrarnos en nuevos retos con la tranquilidad de que todo esté controlado. Así que, de momento, estamos en fase de pruebas con el programa y aprendiendo de los errores que vamos detectando.


Una revista es una plataforma óptima para poder contactar con las personas que consideras influyentes o adecuadas. ¿Cómo surge la idea de la vuestra y qué tal os resulta?


Me gusta mucho viajar y conocer sitios de moda allí donde voy: restaurantes nuevos, diferentes, etc. Me fijé, hace tiempo, en que algunos editaban su propia revista con contenidos acordes a los gustos de su clientela. Me atrajo la idea y quise aplicarla en LMB: en nuestro caso entrevistando a gente diferente, que tuviera algo que contar, estilos de vida poco comunes… La verdad es que, desde el primer año, funcionó muy bien y mucha gente nos escribe continuamente para salir en ella. Ahora estamos preparando ya la tercera edición, que seguirá la misma línea, pero además incluirá otros contenidos sorpresa. Aunque habrá que esperar a leerla.

Si te pusiesen en la tesitura de tener que escoger entre uno de tus negocios ¿Serías férreo con la “no pérdida” de ninguno? 

Y, de acceder, por no quedarte otra, ¿qué criterios ponderarían en tu decisión?


Delicias de "La Más Bonita"
Cuando decido embarcarme en un nuevo negocio es porque lo he meditado a fondo, confío plenamente en la idea y apuesto por ella hasta el final.

Me siento así con mis dos facetas: la hostelería y el interiorismo. Y creo que no sería capaz de prescindir de ninguna de ellas.

Pero, en caso de tener que hacerlo, creo que dedicaría mis esfuerzos a encontrar la manera de evitarlo. No soy de los que se rinden fácilmente.


Como empresario joven y emprendedor incesante, ¿crees que existen claves crucialess, a modo de denominador común, a la hora de iniciar negocios? ¿Y a la hora de mantenerlos?


Hay que lanzarse sin miedo, básicamente, pero con la convicción de que cuentas con una idea prometedora. Tienes que saber percibir una carencia, algo que la gente desea que exista y que nadie se lo está proporcionando.

Lo que digo no es nada nuevo y, además, no es fácil descubrir ese vacío, pero ahí reside la clave para iniciar un negocio y que sobreviva con tanta competencia. Mantenerlo depende de lo profundo que cales en tu clientela. Nosotros queríamos crear un espacio donde la gente quisiera ir a disfrutar de una experiencia diferente y que nos eligiera para celebrar y compartir buenos momentos. Nos esforzamos por ello y creemos que se percibe en todo lo que hacemos.

¿Eres flexible con tu horario laboral?


Cuando tienes tu propio negocio es el horario laboral el que es flexible contigo: dilatándose y dilatándose constantemente. La mayoría de los días no te permite dedicar ni un rato a otra cosa. Pero, con el tiempo, he aprendido que es imprescindible marcar en la agenda también momentos para uno mismo. Desconectar ayuda a la empresa, porque al día siguiente te centras con la cabeza despejada en lo verdaderamente importante.

¿Consideras el marco empresarial como un marco democrático? 


Cualquiera puede tener una idea innovadora y apostar por crear un negocio. Por supuesto, hará falta inversores en caso de no disponer uno mismo de medios para empezar, pero eso no es impedimento si la idea merece la pena. Hoy en día hay mucha gente y muchas entidades dispuestas a invertir si se les presenta una oportunidad con proyección. Podría decirse que el marco empresarial sí que está limitado a unos pocos, pero a unos pocos valientes que arriesgan. No hay otro obstáculo.


Tu experiencia en el marco valenciano es muy amplia. ¿Has pensado en desarrollar #LMB más allá de la ciudad de Valencia? De no ser así, ¿qué te aferra a una sola localidad?


Ésa es una pregunta que me hacen a menudo. Parece ser el próximo paso lógico. Es algo que barajamos, como muchas otras cosas. Valencia nos gusta pero sobre todo nos gustó abrir LMB aquí porque era una zona donde no había nada parecido, era una apuesta, y... mira el éxito con que fue acogida la idea. Nos encantaría poder repetir la experiencia en otros lugares.



¿Qué te condujo a la hostelería? ¿Te supuso un punto de inflexión importante o venías preparado para tal proyecto?


Hace unos años tuve un pequeño negocio de hostelería que funcionó muy bien, aunque anteriormente venía del sector industrial, de la rama del diseño. Y mi hermana del mundo de la publicidad. Así que nada que ver ninguno de los dos. En ese negocio empezamos casi de casualidad y además estaba muy acotado, no nos permitía dar rienda suelta a todas las ideas que teníamos. Con el tiempo preferimos apostar por ellas y materializarlas en un concepto nuevo, en LMB.


Y, para terminar, ¿Cuál es ese tubo por el que no pasas -inflexibilidad absoluta-?


Por desgracia, a lo largo de los años conoces a gente que, aun dando todo de tu parte, sólo te aportan experiencias negativas. El tiempo me ha hecho más selectivo, por ahí ya no estoy dispuesto a pasar más. Sólo quiero rodearme de gente que me genere buenas sensaciones, que sea honesta y que su personalidad me aporte, no me prive.













Webpages: 


Entrevista realizada por:


carmennikol@gmail.com


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Nuestra flexibilidad frente a la Guerra, los Gobiernos y la Paz.

He decidido escribir este post viendo, nuevamente, otra lección/reflexión de George Carlin: me recuerda que, con las guerras actuales y con la economía por los suelos (a base de ciclos, eso sí) nos siguen ganando siempre los mismos. Dividen y ganan, a pesar de los tres poderes de nuestro Estado de Bienestar.

Como a muchos de vosotros, me hierve la sangre con las inercias de las masas y con ciertos poderes del Club de los Elevados. También me hierve con el pan y circo de la todopoderosa TV y, sobre todo, de sus anuncios y programas (exceptuando La 2). Toda esa hipnosis... me fríe.

Se sabe que las guerras benefician a quiénes las provocan más que a quiénes las sufren (desde posiciones inferiores). Y sabemos que nos tienen lerdos y cogidos por los huevos a todos. De hecho,... es que se gastan bastante dinero en tenernos así ¿no os parece? Que si el fútbol, que si las fiestas de los pueblos, que si la TV, que si... Saben que jamás nos revelaremos eficazmente contra ellos, que nuestras quejas y acciones no implican "sustos" significativos para sus intereses. Y saben que, si hace falta unirse, se acabarán uniendo contra el pueblo (uniendo derechas e izquierdas, por ejemplo).  

Últimamente me planteo que las partidas de dinero que gana la justicia con las penas que aplica (las cuáles quita si se paga una indemnización -una fianza... ¿una "fianza" de qué?- establecida a saber cómo) sirvan para sufragar algunos de los gastos que tienen los otros poderes para noquear a la masa.

Y no es que el pueblo sea #buenista por no querer las guerra, sino que lo es por no desarrollar argumentos poderosos y luchas propias que sean algo ajenas al sistema y que supongan amenazas reales para el que nos tenga el pie sobre el cuello. 

Yo no voy a las manifestaciones porque no me considero buenista. Ese dicho de "no en mi nombre", que menta el lema de los "buenistas", no representa la realidad porque, en realidad, la mayoría bailamos el baile de los gobiernos. Y el de nuestros bancos que, aún estafándonos, siguen recibiendo nuestra atención y, peor aún, nuestro dinero (para financiar su inversión en armas). 

No hacemos nada "en nuestro nombre", en líneas generales, más que usar los bancos inadecuados y los estamentos públicos impropios para favorecer a la Paz. Es nuestro nombre el que les da el poder y siempre lo ha hecho incluso en democracia y con el libre mercado: nuestro nombre completo de registro en bancos y censos... así que estamos en el bando de los del "sí a la guerra" (por mucho que nos manifestemos con fuerza y alegría y cánticos, etc.).



Si los grupos radicales tienen raíces (radicales) es por muchos motivos: pero sobre todo por fundamentalismos que vienen del deseo de poder dar sometimiento a quiénes les someten desde hace mucho, mucho tiempo. 

No es ahora que hacen falta las manifestaciones porque, ahora, estamos ya en el fregao. No, no es ahora: era antes y es antes. Es en los bancos en que metemos nuestros "proporcionalmente" escasos dinerillos (porque sí: hay algunos bancos que no invierten en armas). Jordi Calvo Rufanges os informa de ello (de los bancos más sanos o buenos) en sus libros: alguien que sabe de qué habla (porque se informa bien y porque, desde donde trabaja, puede hacerlo). Yo os lo recomiendo: no está de más conocerle y vale mucho la pena el esfuerzo de acercarse a mentes así. 

Volviendo al hilo: "es antes", de nuevo, en el momento que votamos a los de siempre por temor a verdaderos cambios y porque nos han hecho creer que la solera, ese bagaje, es garantía de savoir faire por su parte; que el sistema democrático es lo que garantiza la posible trampa del Estado de Bienestar. 

Parece que tenemos la culpa: eso de "es por nuestra culpa que tenemos lo que tenemos, pues nosotros somos quiénes los votamos" parece que se ha instaurado como una brillante conclusión a esta reflexión. Con todo, la culpa no es meramente nuestra: considero que es de algunos individuos, de la desfachatez de algunos individuos y de la dificultad de movilizar a las masas. Si los que organizan son MENOS que MÁS, resulta más fácil la puesta en marcha de los objetivos (y, así, se organizan mejor los gobiernos). Por desgracias, no ha salido ni un loco, en España, que se haya atrevido a ser diferente y se haya postrado para desplazar a miembros importantes de las llamadas "castas". Con un par ya sería suficiente: el resto de disolverían, de no ser por pura vocación.


Digo yo que, si en Costa Rica y otros países no hay fuerzas armadas (léase aquí), ¿qué se supone que pasaría aquí si dejamos de tener las nuestras? Eso es lo que piden los manisfestantes de "no en mi nombre", entre otras cuestiones.


Supongamos que tuviésemos la opción de no contar con un ejército, la de convertirnos en unos de esos países que no los usan... ¿qué haríamos entonces? ¿Pediríamos que no se usasen ni vendiesen las armas? ¿Seríamos ciertamente coherentes y nos auto-impondremos una fórmula de estado pacífico? ¿Tendríamos más maneras de entender que formásemos parte de la gran Europa? ¿De no querer abandonarla (a saber por qué...) y seguir con sus coherencias de deuda y, por ende, con sus diversas solicitudes asfixiantes? ¿Quién nos protegería del mal...? ¿Quién nos protegería de los terroristas? ¿Quién nos protegería de otros implacables usuarios de armamento?

Pero, ya puestos a redundar en las cuestiones de los párrafos anteriores, entonces ¿En qué quedamos? ¿Defendemos, coherentemente, que exista el armamento? ¿O no? ¿O va a días? ¿O mejor ni lo pienso?


Me parece todo una gran gran-gran-gran burla que se da gracias a los medios (selección de prensa) a sus ganas y necesidad de marearse y de marearnos así como gracias a nuestros gobiernos hipócritas que no saben informar: sigo pidiendo Que el Gobierno responda una hora al día en TV. Esa página la creé hace mucho porque sospecho que es la manera de que todos (medios de comunicación, gobiernos y poderes económicos) acaben cagándola tanto que llegue un punto, en esas mismas emisiones, que necesiten limpiar su fachada o mostrarnos los dientes, si es que no saben salir de ello... 

Dejémonos de paparruchas televisivas (todas las que no saben informar o están fácilmente condicionadas por EFE, las que siempre optan por posiciones de postín). 

Hay que exigir que nos informen de todos los conceptos que nos complican la vida a la masa: macro-economía, micro-economía, teoría política, la paz y su naturaleza e implementación social, la prima de riesgo, los sistemas de comunicación, los de elección de fuentes de comunicación, sistemas de voto y razones para escoger un formato u otro (las diferentes convocatorias a a las urnas), la historia política comparada con la actualidad, los posibles senderos de la democracia, su evolución, las nuevas necesidades, momentos de decisión de endeudamiento y ese enorme número de conceptos que, NO NOS ENGAÑEMOS, podríamos entender, si nos pusiésemos (si nos instruyesen) y que sería lo mejor que podríamos hacer antes de manisfestarnos: COMPRENDER BIEN EN QUÉ ESTAMOS Y CÓMO LLEGAMOS Y NUESTRAS OPCIONES REALES.

Dejo abierto el debate, si es que tenéis verdaderamente ganas de manifestaros y de debatir... saludos.


Carmen Nikol 

carmennikol@gmail.com

PD: Deja tus comentarios debajo, si te place. Gracias.