miércoles, 25 de noviembre de 2015

Nuestra flexibilidad frente a la Guerra, los Gobiernos y la Paz.

He decidido escribir este post viendo, nuevamente, otra lección/reflexión de George Carlin: me recuerda que, con las guerras actuales y con la economía por los suelos (a base de ciclos, eso sí) nos siguen ganando siempre los mismos. Dividen y ganan, a pesar de los tres poderes de nuestro Estado de Bienestar.

Como a muchos de vosotros, me hierve la sangre con las inercias de las masas y con ciertos poderes del Club de los Elevados. También me hierve con el pan y circo de la todopoderosa TV y, sobre todo, de sus anuncios y programas (exceptuando La 2). Toda esa hipnosis... me fríe.

Se sabe que las guerras benefician a quiénes las provocan más que a quiénes las sufren (desde posiciones inferiores). Y sabemos que nos tienen lerdos y cogidos por los huevos a todos. De hecho,... es que se gastan bastante dinero en tenernos así ¿no os parece? Que si el fútbol, que si las fiestas de los pueblos, que si la TV, que si... Saben que jamás nos revelaremos eficazmente contra ellos, que nuestras quejas y acciones no implican "sustos" significativos para sus intereses. Y saben que, si hace falta unirse, se acabarán uniendo contra el pueblo (uniendo derechas e izquierdas, por ejemplo).  

Últimamente me planteo que las partidas de dinero que gana la justicia con las penas que aplica (las cuáles quita si se paga una indemnización -una fianza... ¿una "fianza" de qué?- establecida a saber cómo) sirvan para sufragar algunos de los gastos que tienen los otros poderes para noquear a la masa.

Y no es que el pueblo sea #buenista por no querer las guerra, sino que lo es por no desarrollar argumentos poderosos y luchas propias que sean algo ajenas al sistema y que supongan amenazas reales para el que nos tenga el pie sobre el cuello. 

Yo no voy a las manifestaciones porque no me considero buenista. Ese dicho de "no en mi nombre", que menta el lema de los "buenistas", no representa la realidad porque, en realidad, la mayoría bailamos el baile de los gobiernos. Y el de nuestros bancos que, aún estafándonos, siguen recibiendo nuestra atención y, peor aún, nuestro dinero (para financiar su inversión en armas). 

No hacemos nada "en nuestro nombre", en líneas generales, más que usar los bancos inadecuados y los estamentos públicos impropios para favorecer a la Paz. Es nuestro nombre el que les da el poder y siempre lo ha hecho incluso en democracia y con el libre mercado: nuestro nombre completo de registro en bancos y censos... así que estamos en el bando de los del "sí a la guerra" (por mucho que nos manifestemos con fuerza y alegría y cánticos, etc.).



Si los grupos radicales tienen raíces (radicales) es por muchos motivos: pero sobre todo por fundamentalismos que vienen del deseo de poder dar sometimiento a quiénes les someten desde hace mucho, mucho tiempo. 

No es ahora que hacen falta las manifestaciones porque, ahora, estamos ya en el fregao. No, no es ahora: era antes y es antes. Es en los bancos en que metemos nuestros "proporcionalmente" escasos dinerillos (porque sí: hay algunos bancos que no invierten en armas). Jordi Calvo Rufanges os informa de ello (de los bancos más sanos o buenos) en sus libros: alguien que sabe de qué habla (porque se informa bien y porque, desde donde trabaja, puede hacerlo). Yo os lo recomiendo: no está de más conocerle y vale mucho la pena el esfuerzo de acercarse a mentes así. 

Volviendo al hilo: "es antes", de nuevo, en el momento que votamos a los de siempre por temor a verdaderos cambios y porque nos han hecho creer que la solera, ese bagaje, es garantía de savoir faire por su parte; que el sistema democrático es lo que garantiza la posible trampa del Estado de Bienestar. 

Parece que tenemos la culpa: eso de "es por nuestra culpa que tenemos lo que tenemos, pues nosotros somos quiénes los votamos" parece que se ha instaurado como una brillante conclusión a esta reflexión. Con todo, la culpa no es meramente nuestra: considero que es de algunos individuos, de la desfachatez de algunos individuos y de la dificultad de movilizar a las masas. Si los que organizan son MENOS que MÁS, resulta más fácil la puesta en marcha de los objetivos (y, así, se organizan mejor los gobiernos). Por desgracias, no ha salido ni un loco, en España, que se haya atrevido a ser diferente y se haya postrado para desplazar a miembros importantes de las llamadas "castas". Con un par ya sería suficiente: el resto de disolverían, de no ser por pura vocación.


Digo yo que, si en Costa Rica y otros países no hay fuerzas armadas (léase aquí), ¿qué se supone que pasaría aquí si dejamos de tener las nuestras? Eso es lo que piden los manisfestantes de "no en mi nombre", entre otras cuestiones.


Supongamos que tuviésemos la opción de no contar con un ejército, la de convertirnos en unos de esos países que no los usan... ¿qué haríamos entonces? ¿Pediríamos que no se usasen ni vendiesen las armas? ¿Seríamos ciertamente coherentes y nos auto-impondremos una fórmula de estado pacífico? ¿Tendríamos más maneras de entender que formásemos parte de la gran Europa? ¿De no querer abandonarla (a saber por qué...) y seguir con sus coherencias de deuda y, por ende, con sus diversas solicitudes asfixiantes? ¿Quién nos protegería del mal...? ¿Quién nos protegería de los terroristas? ¿Quién nos protegería de otros implacables usuarios de armamento?

Pero, ya puestos a redundar en las cuestiones de los párrafos anteriores, entonces ¿En qué quedamos? ¿Defendemos, coherentemente, que exista el armamento? ¿O no? ¿O va a días? ¿O mejor ni lo pienso?


Me parece todo una gran gran-gran-gran burla que se da gracias a los medios (selección de prensa) a sus ganas y necesidad de marearse y de marearnos así como gracias a nuestros gobiernos hipócritas que no saben informar: sigo pidiendo Que el Gobierno responda una hora al día en TV. Esa página la creé hace mucho porque sospecho que es la manera de que todos (medios de comunicación, gobiernos y poderes económicos) acaben cagándola tanto que llegue un punto, en esas mismas emisiones, que necesiten limpiar su fachada o mostrarnos los dientes, si es que no saben salir de ello... 

Dejémonos de paparruchas televisivas (todas las que no saben informar o están fácilmente condicionadas por EFE, las que siempre optan por posiciones de postín). 

Hay que exigir que nos informen de todos los conceptos que nos complican la vida a la masa: macro-economía, micro-economía, teoría política, la paz y su naturaleza e implementación social, la prima de riesgo, los sistemas de comunicación, los de elección de fuentes de comunicación, sistemas de voto y razones para escoger un formato u otro (las diferentes convocatorias a a las urnas), la historia política comparada con la actualidad, los posibles senderos de la democracia, su evolución, las nuevas necesidades, momentos de decisión de endeudamiento y ese enorme número de conceptos que, NO NOS ENGAÑEMOS, podríamos entender, si nos pusiésemos (si nos instruyesen) y que sería lo mejor que podríamos hacer antes de manisfestarnos: COMPRENDER BIEN EN QUÉ ESTAMOS Y CÓMO LLEGAMOS Y NUESTRAS OPCIONES REALES.

Dejo abierto el debate, si es que tenéis verdaderamente ganas de manifestaros y de debatir... saludos.


Carmen Nikol 

carmennikol@gmail.com

PD: Deja tus comentarios debajo, si te place. Gracias.