jueves, 4 de diciembre de 2014

"La flexibilidad en la danza"

Entrevista a Pablo Savoye de Bethencourt.Por Carmen Nikol



Nacido en París, de madre española y padre francés, Pablo Savoye empieza en la Escuela de Danza de la Ópera de París donde estudia hasta el curso de promoción. A la edad de quince años, se ve (instado por Peter Martins) a proseguir sus estudios en Nueva York, bajo la tutela del célebre profesor Stanley Williams en la School of American Ballet. Balanchine lo selecciona para la "Special Class for Men“.

Desde muy joven, le surgen varias proposiciones para su colaboración con compañías y, tras una gala de estrellas en el Festival Jacob’s Pillow, Jennifer Dunning del New York Times escribirá: "Promete ser uno de los más grandes bailarines de su generación“.

Pablo Savoye en una representación
Se presenta al Concurso Internacional de Ballet de Jackson, en Mississippi, donde se le impondrá la más alta medalla en la categoría masculina junior. El año anterior, obtuvo el Prix de Lausanne y con ocasión del prestigioso Concurso Internacional de Moscú, quedando finalista frente a Julio Bocca, se le adjudica la medalla de plata por parejas. Durante los años siguientes, Pablo baila con éxito como primer bailarín en compañías a ambos lados del Atlántico.

Su carrera internacional le lleva a bailar al Festival de Ballet de La Habana, en Cuba; al Ballet de Berlín; al Ballet de Washington; al Northern Ballet Theatre (en el Reino Unido), donde interpreta el ROMEO Y JULIETA de Christopher Gable. También interpretará, con el Real Ballet de Flandes (en Bélgica), donde añade a su repertorio PAQUITA, el DON QUIJOTE de Rudolf Nureyev y roles dramáticos, tanto en LA LECCIÓN como en el de "James“ en LA SÍLFIDE, ambos de F. Flindt. En el Festival de Danza de Kuopio, en Finlandia, con el American Ballet Theater en Stars on Tour o en la Primera Gala Europea contra el SIDA, en Bruselas; en el Festival de Danza de Granada; con la Gira por EE.UU de Cynthia Gregory; en Japón, etc.

Desde 2.003 comparte la dirección y la docencia de la "Escuela de Ballet Carmina Ocaña y Pablo Savoye" y es Maestro Invitado en el Conservatorio de Danza de Murcia, en el de Córdoba, el de Cádiz y de Albacete; en la Compañía de Joaquín Cortés y la Compañía de Aída Gomez; en el Nuevo Ballet Español y la Compañía Nacional de Danza (Nacho Duato). Colabora con la nueva compañía internacional Ángel Corella y con el Taller Estudio del Ballet Nacional de España (José Antonio). En su enseñanza incorpora las bases de la Escuela de la Ópera de París, influenciadas por la técnica desarrollada por la School of American Ballet.

Maestro Invitado en El Conservatorio Profesional de Danza José Antonio Ruiz de Albacete

Después de esta extensa y merecida presentación, Pablo, te voy a preguntar lo más básico en este blog: ¿Cuál es tu relación con la flexibilidad?


La flexibilidad es una constante en toda mi vida. Obviamente, en mi trabajo de Maestro de Ballet, es una parte íntegra del entrenamiento. En el aspecto puramente físico, el músculo no puede trabajar bien sin ella. Es una constante de la técnica y del desarrollo de una clase. Y, hoy en día, se ha convertido en algo primordial para un bailarín. En el aspecto psicológico: es importante poder adaptarse y ser flexible. Las situaciones y los cambios requieren de ella, así como el trato con los Directores y Coreógrafos un poco "Diva".

Como Maestro Invitado del
Conservatorio Profesional de Danza Maribel Gallardo de Cádiz


Pero, también en tu profesión (en vuestro ámbito) es imprescindible la disciplina en el trabajo ¿En qué no puedes ser flexible tú como profesor?


La disciplina en la Danza, y particularmente en el Ballet, es nuestro pan de cada día. Con un entrenamiento a un nivel de exigencia extremadamente elevado, tanto a nivel físico como psicológico, sería imposible seguir adelante en esta profesión sin una buena disciplina. Disciplina que se extiende a todas las facetas de la vida de un bailarín, partiendo desde el mismo entrenamiento cotidiano. Como nos explicaba una vez R. Nureyev en el vestuario de SAB: "Si no hago mi clase un día, lo siente mi cuerpo; pero si no hago mi clase dos días seguidos, lo sentirá el público".

En el mundo de los bailarines, la buena alimentación (pues, al fin y al cabo, somos atletas) o el descanso y las horas necesarias de sueño, son también puntos claves para poder recomponerse. Y, a nivel psicológico, al afrontar el estrés de una función y sus preparativos, conseguir el control de las emociones y de los pensamientos negativos es fundamental a la hora de plasmar lo que la obra requiera en el escenario. Otra situación importante, en la que un bailarín o una bailarina ha de ser flexible, es la que se da al enfrentarse a un coreógrafo o una coreógrafa un poco hij@ de su madre. Que los hay (como ya indicaba antes)...

Concretamente, y hablando de mi caso, ¿En qué no puedo ser flexible? Pues te diré que hay un vocabulario estricto en el ballet clásico y en ciertas cuestiones no se puede hacer más que de una forma. Pero, sobre todo, donde tengo que hacer hincapié es en el momento de exigirles a los alumnos que aprendan los ejercicios y que los hagan tal y como se los muestro. Especialmente si cambio cierta coordinación o musicalidad y ésta se sale de lo habitual o de lo tradicional. Responder a la exigencia del profesor en la clase acaba reflejándose en el desarrollo de su capacidad de adaptarse y también en su "flexibilidad" resultante llegado el momento de estar trabajando en una compañía, en un cuerpo de baile, en un equipo.


Pablo en la Escuela de Ballet Carmina Ocaña y Pablo Savoye (Madrid)

¿Qué crees que aporta la danza tanto a alumnos como a bailarines profesionales y que podría mejorar también a de ser aplicado en la sociedad, en general? 

Sabemos que también nos ayuda el deporte (la salud), la disciplina... 

Pero, ¿Hay algo que podrías considerar que nosotros -los ajenos- no podemos ver de entre lo que vosotros sí consideráis y que también nos ayudaría?


Dicen que un cuerpo que baila no miente: está desnudo. Creo que la Danza expresa más allá de lo que pueden hacer las palabras y es una necesidad para una comunión/comunicación más profunda con el alma. Y, por otro lado, en el día día, resulta más fácil "leer" el  lenguaje de cada cuerpo, la expresión corporal, y lo que uno es realmente, o esconde. Los cuerpos nos envían señales y mensajes sobre los juicios, opiniones y sentimientos de una persona, con respecto a una situación u otra persona. Y los cuerpos en el escenario nos comunican emociones y nos tocan de manera profunda e insospechada.

En el Conservatorio Profesional de Danza José Antonio Ruiz de Albacete

¿En qué proyecto trabajas actualmente?


Hay varios proyectos en marcha en este momento: un cursillo de Navidad, unas clases en el Conservatorio de Ribarroja de Turia (en Valencia) y las nuevas clases de danza contempoaránea, en mi escuela, que van a estar a cargo de Fabrice Edelmann (ex Bailarín de la CND y Director de la CND2). Pero el proyecto que más ilusionado me tiene es la actuación del 11 de Diciembre: "ACÉRCATE AL BALLET".

Es un primer paso del grupo de la escuela que se llama BALLET JOVEN IMPULSA, un nuevo curso de formación que nace con la intención de ofrecer a los jóvenes bailarines, de entre 15 y 25 años, la oportunidad de adquirir un amplio abanico de conocimientos y experiencias a través de una formación pre-profesional de alto nivel y la participación a una serie de espectáculos, programados a lo largo de cada año, con la finalidad de darles la experiencia necesaria para conseguir su integración en el mercado laboral.

Es una apuesta arriesgada con los tiempos que corren y la falta de apoyo institucional a la Cultura, en este momento. Tengo que hacer prueba de mucha paciencia y capacidad de adaptación para seguir adelante por lo que me siento ligado a la flexibilidad también por ahí. Pero, no solo ahora: a lo largo de mi vida siempre me he sentido más bambú que roble, como dice la fábula. Sin embargo, en este momento presente, la flexibilidad está más que nunca a la orden del día.



Entrevista realizada por Carmen Nikol

carmennikol@gmail.com